abe28
03-16-2008, 02:29 PM
A revivir la pasión perdida
Reinventar los paseos nocturnos es la receta para avivar la llama del amor.
Las parejas deben tener como meta el encontrar formas de seguir inyectando novedad a su relación.
Las parejas que llevan mucho tiempo de casadas a menudo programan una cita semanal, para salir de casa una noche con amistades o ir a un restaurante favorito para estrechar los lazos maritales.
Pero los científicos del cerebro y del comportamiento dicen que a muchas parejas que han salido juntas de noche no les ha ido bien. Simplemente, pasar juntos tiempo de calidad probablemente no es suficiente para impedir que una relación decaiga. Usando estudios de laboratorio, experimentos del mundo real y hasta datos de escanogramas cerebrales, los científicos ahora pueden ofrecer a las parejas que llevan muchos años de casadas una receta simple para revivir el amor romántico que los juntó por primera vez. ¿La solución? Reinventar las salidas nocturnas.
En vez de visitar los mismos lugares conocidos favoritos y comer con las mismas viejas amistades, las parejas tienen que diseñar sus propias salidas nocturnas alrededor de actividades nuevas y diferentes que ambos disfruten, dice Arthur Aron, un profesor de psicología social de State University of New York, en Stony Book. La meta consiste en encontrar formas de seguir inyectando novedad a la relación. La actividad puede ser tan simple como probar un nuevo restaurante o algo un poco más inusual o emocionante -como asistir a una clase de arte o ir a un parque de diversiones.
La teoría se basa en la ciencia del cerebro. Las experiencias nuevas activan el sistema de compensación del cerebro, inundándolo con dopamina y norepinefrina. Éstos son los mismos circuitos cerebrales que se prenden en el primer amor romántico, en una época de regocijo y con pensamientos obsesivos acerca de un nuevo compañero(a). (Ellos son también los químicos cerebrales envueltos en la adicción a drogas y en el desorden obsesivo-compulsivo).
La mayoría de los estudios sobre el amor y el matrimonio demuestran que la disminución del amor romántico con el tiempo es inevitable. Las mariposas del romance inicial salen volando rápidamente y son reemplazadas por sentimientos familiares predecibles de apego a largo plazo. Pero varios experimentos demuestran que la novedad -simplemente, hacer cosas nuevas juntos como pareja- podría ayudar a que las mariposas vuelvan, recreando los impulsos químicos repentinos del galanteo primitivo.
“Nosotros, realmente, no sabemos lo que ocurre en el cerebro, pero si uno enciende un amperio en este sistema de recompensa en el cerebro que está asociado con el amor romántico, es razonable sugerir que esto lo capacita a usted para sentir un amor más romántico”, dijo la antropóloga Helen E. Fisher, de Rutgers University. “Usted está alterando su química cerebral”. En los pasados años, Aron y sus colegas han probado la teoría de la innovación en una serie de experimentos con parejas que llevan mucho tiempo de casadas. En uno de esos primeros estudios, los investigadores reclutaron a 53 parejas de mediana edad. Usando cuestionarios estándar, los investigadores midieron la calidad de relación de las parejas y luego las asignaron al azar a uno de los tres grupos. A un grupo se le ordenó pasar 90 minutos a la semana en actividades placenteras y familiares, como comer fuera o ir al cine. A las parejas de otro grupo se les ordenó pasar 90 minutos a la semana en actividades “emocionantes” que fueran atractivas tanto para el esposo como para la esposa. Esas parejas hicieron cosas que ordinariamente no hacían nunca -ir a conciertos u obras de teatro, caminar y bailar. Al tercer grupo no se le asignó ninguna actividad en particular.
Al cabo de 10 semanas, las parejas fueron nuevamente sometidas a pruebas para medir la calidad de sus relaciones. Las que habían emprendido salidas nocturnas “emocionantes” mostraron un aumento significativamente mayor en la satisfacción marital que las del grupo que habían tenido salidas nocturnas “placenteras”.
Aunque los resultados fueron convincentes, no fueron concluyentes. El experimento no tuvo lugar en un ambiente controlado, y numerosas variables pudieron haber afectado los resultados finales. Más recientemente, Aron y sus colegas han creado experimentos de laboratorio para probar los efectos de la innovación en el matrimonio. En un conjunto de experimentos, a algunas parejas les asignan tareas banales que envuelven simplemente caminar de un lado al otro de la habitación. Otras parejas, no obstante, toman parte en un ejercicio más retador -sus muñecas y tobillos están amarrados juntos mientras gatean de un lado al otro empujando una bola.
Antes y después del ejercicio, a las parejas les preguntaron cosas tales como “¿Cuán aburrido se siente con su pareja actual? Las parejas que participaron en la actividad más desafiante y novedosa mostraron aumentos más grandes en los resultados de amor y satisfacción, mientras que las parejas que realizaron tareas banales no mostraron cambios significativos.
Reinventar los paseos nocturnos es la receta para avivar la llama del amor.
Las parejas deben tener como meta el encontrar formas de seguir inyectando novedad a su relación.
Las parejas que llevan mucho tiempo de casadas a menudo programan una cita semanal, para salir de casa una noche con amistades o ir a un restaurante favorito para estrechar los lazos maritales.
Pero los científicos del cerebro y del comportamiento dicen que a muchas parejas que han salido juntas de noche no les ha ido bien. Simplemente, pasar juntos tiempo de calidad probablemente no es suficiente para impedir que una relación decaiga. Usando estudios de laboratorio, experimentos del mundo real y hasta datos de escanogramas cerebrales, los científicos ahora pueden ofrecer a las parejas que llevan muchos años de casadas una receta simple para revivir el amor romántico que los juntó por primera vez. ¿La solución? Reinventar las salidas nocturnas.
En vez de visitar los mismos lugares conocidos favoritos y comer con las mismas viejas amistades, las parejas tienen que diseñar sus propias salidas nocturnas alrededor de actividades nuevas y diferentes que ambos disfruten, dice Arthur Aron, un profesor de psicología social de State University of New York, en Stony Book. La meta consiste en encontrar formas de seguir inyectando novedad a la relación. La actividad puede ser tan simple como probar un nuevo restaurante o algo un poco más inusual o emocionante -como asistir a una clase de arte o ir a un parque de diversiones.
La teoría se basa en la ciencia del cerebro. Las experiencias nuevas activan el sistema de compensación del cerebro, inundándolo con dopamina y norepinefrina. Éstos son los mismos circuitos cerebrales que se prenden en el primer amor romántico, en una época de regocijo y con pensamientos obsesivos acerca de un nuevo compañero(a). (Ellos son también los químicos cerebrales envueltos en la adicción a drogas y en el desorden obsesivo-compulsivo).
La mayoría de los estudios sobre el amor y el matrimonio demuestran que la disminución del amor romántico con el tiempo es inevitable. Las mariposas del romance inicial salen volando rápidamente y son reemplazadas por sentimientos familiares predecibles de apego a largo plazo. Pero varios experimentos demuestran que la novedad -simplemente, hacer cosas nuevas juntos como pareja- podría ayudar a que las mariposas vuelvan, recreando los impulsos químicos repentinos del galanteo primitivo.
“Nosotros, realmente, no sabemos lo que ocurre en el cerebro, pero si uno enciende un amperio en este sistema de recompensa en el cerebro que está asociado con el amor romántico, es razonable sugerir que esto lo capacita a usted para sentir un amor más romántico”, dijo la antropóloga Helen E. Fisher, de Rutgers University. “Usted está alterando su química cerebral”. En los pasados años, Aron y sus colegas han probado la teoría de la innovación en una serie de experimentos con parejas que llevan mucho tiempo de casadas. En uno de esos primeros estudios, los investigadores reclutaron a 53 parejas de mediana edad. Usando cuestionarios estándar, los investigadores midieron la calidad de relación de las parejas y luego las asignaron al azar a uno de los tres grupos. A un grupo se le ordenó pasar 90 minutos a la semana en actividades placenteras y familiares, como comer fuera o ir al cine. A las parejas de otro grupo se les ordenó pasar 90 minutos a la semana en actividades “emocionantes” que fueran atractivas tanto para el esposo como para la esposa. Esas parejas hicieron cosas que ordinariamente no hacían nunca -ir a conciertos u obras de teatro, caminar y bailar. Al tercer grupo no se le asignó ninguna actividad en particular.
Al cabo de 10 semanas, las parejas fueron nuevamente sometidas a pruebas para medir la calidad de sus relaciones. Las que habían emprendido salidas nocturnas “emocionantes” mostraron un aumento significativamente mayor en la satisfacción marital que las del grupo que habían tenido salidas nocturnas “placenteras”.
Aunque los resultados fueron convincentes, no fueron concluyentes. El experimento no tuvo lugar en un ambiente controlado, y numerosas variables pudieron haber afectado los resultados finales. Más recientemente, Aron y sus colegas han creado experimentos de laboratorio para probar los efectos de la innovación en el matrimonio. En un conjunto de experimentos, a algunas parejas les asignan tareas banales que envuelven simplemente caminar de un lado al otro de la habitación. Otras parejas, no obstante, toman parte en un ejercicio más retador -sus muñecas y tobillos están amarrados juntos mientras gatean de un lado al otro empujando una bola.
Antes y después del ejercicio, a las parejas les preguntaron cosas tales como “¿Cuán aburrido se siente con su pareja actual? Las parejas que participaron en la actividad más desafiante y novedosa mostraron aumentos más grandes en los resultados de amor y satisfacción, mientras que las parejas que realizaron tareas banales no mostraron cambios significativos.